• Zorra Viva

Pero, ¿qué es para ti la libertad, hija?


Por Zorra Viva.


Perdí la cuenta de los días. He lavado muchos platos. He visto caer y reverdecer las hojas que volverán a caer, del álamo que está frente a mi casa. Ningún cactus ha florecido, pero persisto en el sueño de un pálido prado de lavandas violetas, donde las ruinas huyen, donde las personas vuelven a tocarse y reír a carcajadas, sin miedo, sin tapabocas, relajadas, libres.


El olor, exagerado y dulce, de un durazno pudriéndose. Los rayos de sol, muy calientes para el sur, abrazan este verano enfermo. Las ciruelas negras, abundantes y maduras azotan en el cemento acalorado. Los poderosos cocinan el nuevo orden mundial sacando tajada de nuestro miedo y encierro. El mantra neoliberal tanto tienes tanto vales, dispara nuevamente, en la calle, a quema ropa, a plena luz del día, impune como ya es costumbre. La orilla del lago se tiñe de sangre.


Me extravío, prendo la radio, pienso un verso para un poema sin rima, tarareo una canción en un idioma que no entiendo, recorto siluetas de papel sobre la arena. Se las lleva el viento. El tiempo, más subjetivo que antes, sigue corriendo en la misma dirección. Mi cuerpo sofocado, medio desnudo y medio muerto, se sumerge en el río aún libre de la ciudad. Floto. Observo a los pájaros; Hay patos negros, garzas, pequeñas golondrinas juguetonas. Cantan, trinan, dicen algo que no entiendo. Un insecto delgado, veloz y de vista compuesta, visita sus huevos convertidos en ninfas. Le pregunto por la libertad. Mueve su enorme mandíbula y me dice que elimine las dudas, que abra bien los ojos, que me mantenga atenta, que es una guerra, que hay que combatir, vencer. Aletea sus alas transparentes y se va.


Escapo de la gravedad, regreso. Mis vértebras separadas y robustas tocan la tierra llena de basura del borde río. Una niña pequeña y sin mascarilla, ríe a carcajadas mientras corre a pata pelada tratando de atrapar una semilla voladora. Su madre sonríe cómplice desde una bicicleta. No está todo perdido me digo, es sólo un momento, el final o el inicio de una era. Camino. Llego. Vuelvo a lavar platos. Otra vez me agazapo y acostumbro al tiempo muerto, al silencio intervenido. Tocan a la puerta. Abro, las dejo entrar. Me consuelan, afilamos una furia indomable, sin velo, histórica, libre. Afuera, la maquinaria abominable y putrefacta del capital patalea y extiende sus tentáculos. Nosotras, mas vellosas que nunca, amasamos palabras ríspidas para combatir y vencer. Porvenir.


Pero, ¿Qué es para ti la libertad hija? No se, no lo había pensado, pero creo que es un estado de goce, un lugar muy verde en la naturaleza que huele a madera y a tierra mojada. Un lugar donde nadie te impone nada, donde puedes ser tu misma y sentirte feliz, donde las personas están alegres y se sienten cómodas con lo que hacen y con lo que son. Un lugar donde la gente se ama y convive sin rivalidad ni diferencias sociales, porque no existen las clases sociales y sólo somos personas viviendo la vida y disfrutándola al máximo. Es un lugar en la mente de cada persona.