• Mauricio Redolés

Lo bueno y lo malo de Chile




Por Mauricio Redolés


De las cosas buenas de Chile hay algo que está en el pasado de Chile y eso es la actividad de miles y miles de mujeres y hombres que construyeron un país que hoy día un puñado de sinvergüenzas y sinvergüenzos lo consideran su “botín”, y van por ello.

LO BUENO DE CHILE

Es sabido el caso del Capitán de la Armada Chilena, don Arturo Prat Chacón quién en 1878 fue enviado a Argentina en misión de espionaje, un año antes de morir en la cubierta del Huáscar. Arturo Prat Chacón, quién había ido a Argentina en misión de conocer la situación de la Armada Argentina, previendo que este país entraría en conflicto con Chile, que, a su vez, ya estaba en problemas y era inminente una guerra contra Perú y Bolivia. Efectivamente don Arturo Prat Chacón volvió con información relevante sobre el buque más poderoso de la Armada argentina, el Acorazado Andes, el cual no estaba en condiciones para enfrentar a los blindados chilenos “Blanco” y “Cochrane”. Al volver don Arturo Prat Chacón a Chile luego de su misión de espionaje, rendió cuentas y devolvió lo que no había gastado del viático que le había entregado el Estado chileno para llevar a cabo su misión de espionaje.

Treinta y ocho años después otro hombre de la Armada chilena, el Piloto Luis Pardo Villalón lleva a cabo en la escampavía “Yelcho” el salvataje de un grupo de marinos británicos náufragos en la Isla Elefante cerca de la Antártida. Fue celebrado como un héroe nacional. En el libro “El Piloto Luis Pardo Villalón (visiones desde la prensa, 1916)” de los editores Consuelo León Wöppke y Mauricio Jara Fernández, de dice “Pardo rechazó las 25.000 libras esterlinas que el gobierno británico le otorgó a modo de premio o reconocimiento por salvar a los expedicionarios; y manifestó que lo que él hizo, lo habría hecho cualquier otro marino de la Armada de Chile” (Boletín Antártico Chileno, volumen 6, número 2 (julio-diciembre, 1986) (página 38)).

LO MALO DE CHILE

Quien escribe estas líneas no quisiera aparecer glorificando el pasado y condenando el presente. No me cabe duda de que hay millones de chilenas y chilenos honestos en sus actividades hoy día. Pero con un Presidente de la República como Sebastián Piñera Echeñique que utiliza su rol en la primera magistratura de la Nación para llevar a cabo turbios negociados particulares que aumentan su grosera fortuna en un país con millones de pobres. Un país entregado amarrado de pies y manos a depredadores tales como el Ex Comandante en jefe del Ejército de Chile, Juan Miguel Fuente-Alba Poblete (que durante el ejercicio de su cargo (09/03/2010 – 09/03/2014) trató de ser lo menos “Poblete” posible y cambiarse rápidamente a los “Riquelme”). Efectivamente, el General Fuente-Alba no devolvió ni un solo peso de los gastos reservados, sino que además se le imputa haber gastado cerca de $3.500 millones en costear su casa, sus gustos, viajes, regalos, necesidades personales, el matrimonio de uno de sus hijos y hasta los servicios de un violinista (La Tercera, 28 de febrero del 2019, titulo del articulo “Arturo Prat, el Agente de inteligencia que devolvió sus gastos reservados”, Sebastián Minay). Podríamos seguir con otros “Milicogate” aparte del de Fuente-Alba, otros “Pacogate”, otros “Tiragate”, otros “SenadorPizarrogate” (de la Democracia Cristiana), otros “KarinaOlivagate” (del Partido Comunes del Frente Amplio), otras “Leydepescagate”, con el UDI Jaime Antonio Orpis Bouchon, ex estudiante del The Grange School y abogado de la Pontificia Universidad Católica de Chile condenado a 5 años y un día de prisión efectiva, etc, etc. País en que Municipalidades, Parlamentarios, organizaciones deportivas, empresarios defraudan una y otra vez la fe pública cuando con sus “chamullos” van robando como buenos chilenos hasta el tolueno.

Afortunadamente, si bien esa es la situación general, no es menos cierto que existe gente como Rafael Harvey, militar del Ejército de Chile, quien denuncia a oficiales superiores que llevaban a cabo prácticas corruptas al robar viáticos con falsas comisiones de servicio; a el uso particular de vehículos institucionales; a la circulación de maletines con altas sumas de dinero en efectivo para prácticas no contempladas en los presupuestos oficiales, etc.

Y, más grave aún, el cobro abusivo e ilegal de pertrechos básicos para los conscriptos, muchachos humildes que debían pagar por prendas de sus uniformes. Cuando denunció tales aberraciones lo condujeron a una Cárcel Militar acusado de “sedición”, y finalmente la expulsión del Ejército de Chile. Es interesante darle una mirada a “La guerra de Harvey” del gran joven periodista Javier Rebolledo (CEIBO).

Recuerdo que en el año 2001 fui a tramitar un pasaporte pues debía salir del país invitado por el Lincoln Center de Nueva York. Esperando en las bancas de la oficina que entregaba los pasaportes, pude inadvertidamente escuchar a dos hombres que conversaban a mis espaldas. Ambos eran dirigentes deportivos, creo que, de un equipo de basquetbol juvenil, que también iban a los Estados Unidos. El más viejo le explicaba al más joven como hacer recortes del presupuesto, abultando cifras, inventando actividades que no se realizarían, etc. Parafraseando al personaje de una novela de Mario Vargas Llosa, me pregunté “¿En que momento se jodió Chile?”.

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